Así como algunos inventaron la rueda, y otros el imperio, nosotros, mas cautos, concebimos la posibilidad de algo llamado “el pupopop”. A través de los años hemos mil veces oído acerca de una sociedad cuyo principal carácter es la información. Tentados, pero bajo la premisa de no ceder tan fácilmente a una visión que simplemente enaltezca las propiedades que dicha noción de sociedad representa, nos vimos sin embargo, en la ocasión (y tal vez, en la necesidad, porque si hay necesidad… no hay acaso un derecho?): de tentar la suerte, de apostar a las negras, de desproteger a la reina, de jugar el juego, de tirar los dados, de saltar al vacío, de emborracharnos con la locura de la decisión, de invocar a los dioses, de consultar al oráculo, de preguntarle al destino, de mirar a Medusa, de gritarle al viento, de exigirle a la vida, de vencer a la muerte, de oír esa palabra que guarde el silencio, de dar una mordida o, acaso, una sutil probadita. En fin... de hacer un blog.
Pero, por qué misteriosa operación ontológica un blog puede bautizarse como "pupo"? El pupo, desde la antigua Grecia, siempre ha sido un lugar invisible. Acaso alguien se dibuja a si mismo con pupo? Invisible también, porque se sabe que quien ve a través de su pupo, subordina cualquier ente a pasar por la criba de su pupo. Es el pupo-diafragma, pupo-baliza, incluso Pupo-Trascendental, como en Kant, puesto que en tanto pupo, es un Pupo que acompaña todas nuestras representaciones.
Y no es cualquier pupo, porque este pupo no rockea, ni tampoco se deleita con los acordes de Jobim.
Pero, oh! sin embargo, este pupo puede bailar... sean entonces bienvenidos, and God bless you!
No hay comentarios:
Publicar un comentario