martes, 19 de abril de 2011
sábado, 16 de abril de 2011
sábado, 9 de abril de 2011
CUANDO LOS YANQUIS VIENEN MARCHANDO
El pie derecho se levanta, traspasa la línea del piso, toca el suelo de la estación de tren, y luego lo sigue el izquierdo. Las manos se refriegan, hace frío, se levanta la cabeza muy lentamente, y ud. lo comprende, si, es verdad, esta en EEUU…Podría no estarlo, pero hay algo en el ambiente que le hace apostar por dicha sentencia de un modo axiomático. Su cabeza comienza a girar, sus ojos panean de arriba abajo, de lado a lado el espacio de la estación…los olores lo invaden, aparece la nausea, el hambre, una nunca antes conocida sensación de saciedad. Comienza a caminar, la quietud podría ser mortal en tales circunstancias, su cuerpo toma la velocidad necesaria para transitar el túnel de alborotos del suelo de la estación. Perdido en el empuje, extasiado, pero aun conciente ud distingue a lo lejos la escena mas absurda… la carne de un niño y una niña es marcada, cortada, su libertad retenida, paralizada, su equilibrio manipulado, su humanidad reducida a la animalidad: su madre, la amada madre, los lleva con correas, a esos niños que como perros feroces corren hacia adelante tratando de escapar. Sí, ud. lo comprende, es verdad, está en EEUU. O bien podría no estarlo, ya que no existe lugar en el mundo donde los perros sean niños. O si?
POR LO QUE PUDIMOS SABER

GUELCAM
Así como algunos inventaron la rueda, y otros el imperio, nosotros, mas cautos, concebimos la posibilidad de algo llamado “el pupopop”. A través de los años hemos mil veces oído acerca de una sociedad cuyo principal carácter es la información. Tentados, pero bajo la premisa de no ceder tan fácilmente a una visión que simplemente enaltezca las propiedades que dicha noción de sociedad representa, nos vimos sin embargo, en la ocasión (y tal vez, en la necesidad, porque si hay necesidad… no hay acaso un derecho?): de tentar la suerte, de apostar a las negras, de desproteger a la reina, de jugar el juego, de tirar los dados, de saltar al vacío, de emborracharnos con la locura de la decisión, de invocar a los dioses, de consultar al oráculo, de preguntarle al destino, de mirar a Medusa, de gritarle al viento, de exigirle a la vida, de vencer a la muerte, de oír esa palabra que guarde el silencio, de dar una mordida o, acaso, una sutil probadita. En fin... de hacer un blog.
Pero, por qué misteriosa operación ontológica un blog puede bautizarse como "pupo"? El pupo, desde la antigua Grecia, siempre ha sido un lugar invisible. Acaso alguien se dibuja a si mismo con pupo? Invisible también, porque se sabe que quien ve a través de su pupo, subordina cualquier ente a pasar por la criba de su pupo. Es el pupo-diafragma, pupo-baliza, incluso Pupo-Trascendental, como en Kant, puesto que en tanto pupo, es un Pupo que acompaña todas nuestras representaciones.
Y no es cualquier pupo, porque este pupo no rockea, ni tampoco se deleita con los acordes de Jobim.
Pero, oh! sin embargo, este pupo puede bailar... sean entonces bienvenidos, and God bless you!



